martes, 9 de diciembre de 2014

El servicio e importancia de la teología

En cierto modo comprendo por qué algunas personas sienten rechazo por la teología. Recuerdo que una vez, cuando estaba dando una charla para la R.A.F., un viejo curtido oficial se levantó y dijo: "Todo eso a mí no me sirve. Pero le aclaro que soy un hombre religioso. Sé que Dios existe. Lo he sentido: solo en el desierto, por la noche; en el inmenso misterio".

Y esa justamente es la razón por la que no creo en todos sus pequeños dogmas y fórmulas acerca de Él. ¡A cualquiera que haya conocido al Dios verdadero, todo es le parece pedante, mezquino e irreal!

Bien, en un sentido, estoy de acuerdo con ese hombre. Creo que es probable que haya tenido una auténtica experiencia de Dios en el desierto. Y cuando se volvió después a los credos cristianos creo que se estaba volviendo de algo real o algo menos real. Del mismo modo, si un hombre ha mirado alguna vez el Atlántico desde la playa, y luego mira un mapa del Atlántico, tambien se estará volviendo de algo real o algo menos real: de las olas reales a un trozo de papel coloreado. Pero aquí viene mi argumento. Admitimos que el mapa es solo papel coloreado, pero hay dos cosas acerca de él que debéis recordar. En primer lugar, está basado en lo que cientos de miles de personas han averiguado navegando por el auténtico Atlántico. En este sentido, tiene detrás una inmensa experiencia tan real como la que podría tenerse desde la playa; solo que, mientras que la vuestra será una única y aislada mirada, el mapa hace que todas esas experiencias diferentes concurran en él. En segundo lugar, si queréis ir a alguna parte, el mapa es absolutamente necesario. Mientras os contentéis con paseos por la playa, vuestras propias miradas son mucho más divertidas que contemplar el mapa. Pero el mapa os será más útil que la playa si queréis llegar a América.

C.S. Lewis en Mero Cristianismo.

Perder para ganar

Si nuestro objetivo es el cielo, la tierra se nos dará por añadidura; si nuestro objetivo es la tierra, no tendremos ninguna de las dos cosas. Parece una extraña regla, pero algo parecido puede verse funcionando en otros asuntos. La salud es una gran bendición, pero en el momento en que hacemos de ella uno de nuestros objetivos directos y principales, nos convertimos en hipocondríacos y empezamos a pensar que estamos enfermos. Es probable que disfrutemos de salid solo si deseamos más otras cosas... comida, juegos, trabajo, diversión, aire libre. Del mismo modo, jamás salvaremos a la civilización mientras la civilización sea nuestro principal objetivo. Debemos aprender a desear otras cosas aún más.

C.S. Lewis en Mero Cristianismo.

Amor cristiano como voluntad

"El amor cristiano, ya sea hacia Dios o hace el hombre, es un asunto de voluntad".

C.S. Lewis en Mero Cristianismo.

Amor al prójimo

No perdáis el tiempo preguntándoos si "amáis" a vuestro prójimo: comportaos como si fuera así.

Cuando nos comportamos como si amásemos a alguien, al cabo del tiempo llegaremos a amarlo. Si le hacemos daño alguien que nos disgusta, descubriremos que nos disgusta aún más que antes. Si le hacemos un favor, encontraremos que nos disgusta menos.

C.S. Lewis en Mero Cristianismo.

Amor al prójimo

"No pierdas el tiempo preguntándote si amas al prójimo; compórtate como si fuera así".

C.S. Lewis en Mero Cristianismo.

Significado original de Caridad

Ahora la "caridad" significa simplemente lo que antes se llamaba "limosna", es decir, ayudar a los pobres. Originalmente su significado era mucho más amplio. Pueden ver cómo obtuvo el significado moderno. SI un hombre tiene "caridad", ayudar a los pobres es una de las cosas más evidente que hace, y por eso la gente dio en hablar de ello como si la caridad fuera solamente eso. Del mismo modo, la "rima", es lo más evidente de la poesía, y así la gente quiere decir por "poesía" lo que simplemente es rima y nada más.

Caridad significa "amor en el sentido cristiano". Pero el amor, en el sentido cristiano, no significa una emoción. Es un estado, no de los sentimientos, sino de la voluntad; el estado de la voluntad que naturalmente tenemos acerca de nosotros mismos, y que debemos aprender a tener acerca de los demás.

C.S. Lewis en Mero Cristianismo.

La gravedad del orgullo

El vicio al que me refiero es el orgullo o la vanidad, y la virtud que se le opone es, en la moral cristiana, la humildad. Tal vez recordéis, cuando hablaba de moral sexual, que os advertí que el centro de la moral cristiana no residía allí. Pues bien, ahora hemos llegado a ese centro. Según los maestros cristianos, el vicio esencial, el más terrible de todos, es el orgullo.

La falta de castidad, la ira, al codicia, la ebriedad y cosas tales son meros pedacitos en comparación. Fue a través del orgullo como el demonio se convirtió en demonio: el orgullo conduce a todos los demás vicios: es el estado mental completamente anti-Dios.

(...)

El orgullo no deriva de ningún placer de poseer algo, sino solo de poseer algo más de eso que el vecino. Decimos que la gente está orgullosa de ser rica, o inteligente, o guapa, pero no es así. Están orgullosos de ser más ricos, más inteligentes o más guapos que los demás. Si todos los demás se hicieran igualmente ricos, o inteligentes, o guapos, no habría nada de que estar orgulloso. Es la comparación lo que nos vuelve orgullosos: el placer de estar por encima de los demás. Una vez que el elemento de competición ha desaparecido, el orgullo desaparece. Por eso digo que el orgullo es esencialmente competitivo de un modo en que los demás vicios no lo son.

(...)

El orgullo es competitivo por su naturaleza misma: por eso cada vez demandan más y más poder. Si soy orgulloso, mientras haya otro hombre en el mundo que sea más poderoso, más rico o más inteligente que yo, ese hombre será mi rival y mi enemigo.

C.S. Lewis en Mero Cristianismo.